Varios son los puntos que, desde la noche del lunes 10 de marzo, ya debían ser prioridad para nuestras autoridades en la ciudad de Loja, con la finalidad de que la misma pueda salir rápido del caos integral en el que hoy se encuentra como resultado de acciones supuestamente mal ejecutadas, las que, con mayor énfasis en esta oportunidad, pusieron en riesgo a los ciudadanos, a los bienes de producción y a la propia estabilidad de una comunidad que creyó ese largo discurso sobre estrategias preventivas eficientes que evitarían el desastre que ayer se produjo en la urbe.
Aunque durante la noche del lunes y madrugada del martes 11 de marzo ya hubo maquinaria pública atendiendo, hasta donde era posible, la emergencia en las calles del centro, se requerirá un mayor esfuerzo de la ciudad, tanto de autoridades como de entidades y ciudadanía, para, paso a paso, recuperar la normalidad. La gestión deberá ser más que eficiente; tendrá que ser monumental.
Por ahora, las clases presenciales están suspendidas en la capital provincial. La emergencia necesitará no solamente la intervención de los organismos locales y provinciales, también será necesaria la participación estatal y no únicamente como observadores o evaluadores de los daños a través de la Secretaría de Gestión de Riesgos. Se requieren recursos económicos que, hoy, los municipios no tienen como resultado del cuantagoteo financiero del Estado.
La supuesta desatención, improvisación o gestión ineficiente de las entidades públicas en Loja para evitar el impacto catastrófico de desastres naturales como el registrado ayer lunes son de larga data, de décadas tal vez.
Algunos expertos focalizan, incluso, estas falencias desde la época del tratado de paz con Perú, cuando el país vecino ofreció ayuda para mantener limpias las cuencas hidrográficas comunes, a lo cual nuestro país se negó, sin que, tampoco, se desarrollaran ideas proactivas propicias desde este lado de la frontera.
Las iniciativas preventivas estatales y cantonales recientes sobre desastres naturales relacionados con la estación invernal en Ecuador, desde la gestión gubernamental de Guillermo Lasso llenaron folios de teoría y se materializaron periódicamente con trabajos de limpieza en zonas hidrográficas que, en definitiva, no sirvieron de mucho cuando la naturaleza se pronunció, tal como lo ha hecho en el último quinquenio.
Hoy martes 11 de marzo, Loja enfrenta la obligación, en su gestión gubernamental cantonal, de atender la urgente limpieza de la urbe, la reorganización del tránsito de vehículos, garantizar la seguridad ciudadana urbana y, en conjunto con otros organismos, planificar, diseñar, financiar y ejecutar acciones preventivas eficientes y reales para que lo de ayer lunes no vuelva a ocurrir.
