Familias separadas, empleos perdidos o inaccesibles, conflictos emocionales y temor ante lo inesperado son parte de las consecuencias que hoy viven los migrantes indocumentados en Estados Unidos, entre ellos, nuestros compatriotas.

La rigurosidad extrema con la que hoy las autoridades estadounidenses aplican la normativa migratoria realmente asusta y resultan inimaginables las sensaciones que la comunidad latina padece en momentos donde, incluso, se arrestan a ciudadanos extranjeros legales o con nacionalidad del país, sólo por su color de piel, hablar español o por estar en el lugar y momento incorrectos. Decenas de relatos dan cuenta de esas vivencias.

En ese contexto, se multiplican, de manera preocupante, las historias de vida y miedo de nuestros compatriotas en varias ciudades de Estados Unidos, particularmente Los Ángeles y New York, con parejas que se han visto obligadas a separarse, ciudadanos que han perdido sus trabajos por el temor de los empleadores a ser sancionados, el recorte o fin de las remesas hacia Ecuador por la ausencia de empleo, entre otros factores que aumentan el estrés y generan preocupación.